Señor no permitas que mis miedos me hagan incapaz de continuar la lucha por ser mejor


Señor no permitas que mis miedos me hagan incapaz de continuar la lucha por ser mejorSeñor no permitas que mis miedos me hagan incapaz de continuar la lucha por ser mejor.

Mi Señor, te doy gracias por todas las bendiciones que has regado sobre el camino que voy construyendo en mi día a día. Te agradezco el ánimo que me das y las fuerzas que pones en mi corazón para que pueda salir adelante. No permitas que mis miedos y flaquezas me hagan incapaz de continuar la lucha por ser cada día mejor. Te entrego mis preocupaciones y cargas de hoy y te suplico que sigas bendiciéndome para estar siempre fortalecido y dispuesto a continuar los retos que se me presentan. Gracias por todas tus bondades.

Oh amadísimo Jesús, Tú eres rico en misericordia y perdón, defiendes a los oprimidos, ayudas a los más débiles, rescatas a los que son despreciados. Una y otra vez intervienes en cada una de mis debilidades, me acoges, me perdonas y me invitas a convertirme de corazón y a dejar atrás mi vida de pecado con las palabras “vete y no peques más”. Esa es tu inmensa bondad. No nos condenas, solo quieres que volvamos con ojos renovados hacia Ti.

Oh Señor, Tú lo sabes todo, escudriñas nuestros corazones y ves nuestro interior, conoces mi debilidad. Quiero aprender a perdonar y a pedir perdón. A reconocerme pecador y no juzgar a los demás, más bien acudo a Ti, que eres la fuente de la misericordia, para que pongas en mí la gracia de ser misericordioso.

Quiero sabe inyectar esperanzas en vez de condenas. Derrama tu amor en mi corazón para solidarizarme con todos. No permitas que sea indiferente ante las personas que necesitan de una palabra de consuelo. Te suplico, Oh Dios mío, que extiendas tu mano en estos momentos sobre mis heridas y sánalas con tu inmenso amor. Eres el dueño de mi vida. Todo te lo entrego. Amén.

Propósito de Cuaresma:
Visitaré a Jesús por 15 minutos en el Sagrario, le daré las gracias por su eterno Amor y ofreceré mis oraciones para que se tengamos más sacerdotes y religiosos santos.

Reflexionemos juntos esta frase:
“Que la Iglesia sea siempre lugar de misericordia y esperanza, donde cada uno se sienta acogido, amado y perdonado”

Enviado por: Oscar Alejandro Tamez Bazan.