Oración de protección con la sangre de Cristo

Oración de protección con la sangre de CristoOración de protección con la sangre de Cristo

Oración de protección con la sangre de Cristo

Oración de protección con la sangre de Cristo
En tu Divina Voluntad, Señor Jesús, nos postramos a los pies de tu Cruz en el Monte Calvario y te pedimos que nos cubras y nos selles con tu Sangre Preciosa, interior y exteriormente, sella toda fisura en cada uno de nosotros, en este momento te presentamos todo lo que tenemos dentro de nuestros corazones: angustia, dolor, odio, resentimiento, rechazos, recuerdos dolorosos, etc., ponemos nuestros corazones en tus manos para que sanes todas nuestras heridas, borra hasta las cicatrices de estas heridas.

Padre Santo, sello con la Sangre de tu Hijo Jesucristo, todo daño que haya en nuestra vida.

A los pies de tu Cruz te ponemos nuestros hogares, negocios, coches, etc. (se incluyen animales) para que los cubras con tu Sangre Preciosa.

Cubre y sella con tu Sangre Preciosa: el suelo, subsuelo, los materiales con que fueron construidos desde el cimiento hasta el techo.

Sella con tu Sangre Preciosa toda puerta, toda ventana abierta, toda hendidura y hasta la cerradura, que no haya nada sin sellar con tu Sangre Preciosa.

Se levanta la mano en actitud de rechazo y se dice:

En el nombre de Dios Padre, de Dios Hijo, de Dios Espíritu Santo, por el poder y la misión que nuestro padre le concedió a María, la inmaculada concepción y siempre virgen, por el poder de la sangre preciosa de Jesucristo, por el poder de sus santas llagas y por el poder de su muerte en la cruz.

Nos aislamos nosotros como personas, nuestras casas, coches, cosas y animales, de los elementos del aire, del agua, del fuego y de la tierra, de los elementos y elementales del suelo y del subsuelo, de los elementales de las plantas, de los árboles y de los arbustos, de ratas, ratones, escorpiones, etc. (especialmente si el Señor envía otra clase de plaga).

Se repite la oración:

En el nombre de Dios Padre, de Dios Hijo, de Dios Espíritu Santo, por el poder y la misión que nuestro padre le concedió a María, la inmaculada concepción y siempre virgen, por el poder de la sangre preciosa de Jesucristo, por el poder de sus santas llagas y por el poder de su muerte en la cruz.

Atamos, amordazamos y encadenamos a la legión de espíritus en unión con Satanás, Belcebu, Lucifer, Asmodeo, Zabulón y Meridiano, salgan fuera a postrarse a los pies de Cristo Jesús y no vuelvan más.

Orar: Padre Nuestro, que estas en los cielos, santificado, sea tu nombre, Venga a nosotros tu reino, hágase tu divina voluntad, en la tierra como en el cielo.

Danos Hoy nuestro pan de cada día, perdona nuestras ofensas, como también notros perdonamos a los que nos ofenden, No nos dejes caer en tentación, Libramos de todo mal. Amén!

Del libro: María Rosa Mística Madre de la Iglesia. <>

Enviado por: María Jimenez. (USA)