LUNES SANTO JESÚS ESTÁ ENTRE AMIGOS

Lunes Santo Jesús está entre amigosLunes Santo Jesús está entre amigos

Lunes Santo Jesús está entre amigos

Lunes Santo Jesús está entre amigos
Faltaban seis días para la Pascua; el discurrir de la Palabra vá en cuenta regresiva.

Saben que lo que está por venir es terrible; pero está ese Jesús amigo entre ellos, y nada mejor que tender la mesa y celebrar su presencia.

Está un amigo a quien amaba, Lázaro, y a quien había arrancado de las garras de la muerte.

Está Marta, sirviendo la mesa con solicitud.

Está María, que siente devoción por este Maestro y amigo que le ha devuelto a su hermano.

No era un momento fácil pues Jesús era intensamente buscado por los guardias del Templo. Y dar cobijo a un fugitivo conllevaba riesgos muy graves.

Aún así, es momento de celebrar: el amor vence al miedo más fiero.

María toma un frasco de perfume de nardo, un perfume muy costoso, Tanto que su valor representaba el salario de un año de un jornalero.

María unge con el perfume los pies del Maestro, y los seca con sus cabellos.

Allí, a sus pies, María no dice una sola palabra, sólo obra con infinita devoción: se convierte en servidora por amor, y anticipa al Maestro, quien hará lo mismo con los pies de los discípulos.

María desde la fe, con la unción de los pies anticipa con su gesto amoroso las primicias de la Pasión y la Resurrección.

Y Judas, que había compartido diariamente su vida con el Maestro durante tres años, suelta una crítica despiadada, con acento de desprecio, dictamina que la unción es un desperdicio:

Bien podría haberse vendido el perfume y dar el dinero de la venta a los pobres.

Judas también anticipa su traición: estuvo a diario tres años con Jesús pero su corazón ni por asomo se le acercaba.

Tenía la ceguera que le provocaba la devoción a sus propias ideas, esclavo de su ideología; era incapaz de ver ni aceptar el amor.

Seguramente no tenía demasiado interés en los pobres tanto como en erigirse juez y controlador de acciones ajenas.

Nos cuenta Evangelista que al momento de la unción “la casa se impregnó con la fragancia del perfume”…

Es un perfume nuevo, el perfume del amor, el aroma de la Gracia.

Es el perfume que invade todo lugar en donde coinciden la devoción a Dios y el amor a los pobres.

Es el mismo amor, es la gratuidad de la donación que se expresa desde la unción de los pies como servicio hasta la entrega generosa de la propia vida.

Quiera Dios afinarnos el olfato y el corazón.

Enviado por: Luisa Ochoa(Colombia)