LAS TRES ORACIONES DIARIAS DE PROTECCIÓN

LAS TRES ORACIONES DIARIAS DE PROTECCIÓN

LAS TRES ORACIONES DIARIAS DE PROTECCIÓN.

Quien a Dios tiene NADA le falta ¡Sólo Dios basta! (Sta. Teresa de Avila)

ES RECOMENDABLE REZAR LAS 3 DIARIAMENTE…

1) ORACIÓN A SAN MIGUEL ARCÁNGEL:

San Miguel Arcángel, defiéndenos en la lucha. Sé nuestro amparo contra la perversidad y las acechanzas del Demonio. Que Dios manifieste en ti su Poder, es nuestra humilde súplica, y tu, ¡Oh Príncipe de la Milicia Celestial!, con la fuerza que Dios te ha conferido, ¡arroja al Infierno a Satanás! y a los demás espíritus malignos que vagan por el mundo para la perdición de las almas. Amén.
¡Santo Dios, Santo Fuerte, Santo Inmortal! Ten piedad y misericordia de nosotros y del mundo entero. Amén.(3 veces).

LLÁMAME Y TE RESPONDERÉ (Jer 33,3).

2) SALMO 91 (90): Oración del creyente que repite con certeza: Dios protege al que confía en él.

Tú que habitas al amparo del Altísimo, a la sombra del Todopoderoso, dile al Señor: mi amparo, mi refugio, en ti mi Dios, yo pongo mi confianza. El te libra del lazo del cazador que busca destruirte, te cubre con sus alas y será su plumaje tu refugio.

No temerás los miedos de la noche, ni la flecha disparada de día, ni la peste que avanza en las tinieblas, ni la plaga que azota a pleno sol. Aunque caigan mil hombres a tu lado, y diez mil a tu diestra, tú permaneces fuera de peligro; su lealtad te escuda y te protege.

Basta que tengas tus ojos abiertos, y verás el castigo del impío, tú qué dices: mi amparo es el Señor, y que haces del altísimo tu asilo, no podrá la desgracia dominarte, ni la plaga acercarse a tu morada, pues ha dado a sus ángeles la orden de protegerte en todos tus caminos. En sus manos te habrán de sostener, para que no tropiece tu pie en alguna piedra; andarás sobre víboras y leones, pisarás cachorros y dragones.

Pues a mí se acogió, lo libraré, lo protegeré, pues mi Nombre conoció. Me llamará y yo le responderé; estaré con Él en la desgracia, lo salvaré y lo enalteceré; lo saciaré de días numerosos, y haré que pueda ver mi salvación.

LLÁMAME Y TE RESPONDERÉ (Jer 33,3).

3) ORACIÓN A NUESTRO SEÑOR JESUCRISTO Y MARÍA SANTÍSIMA:

En el Nombre del Señor Jesús, a quien confesamos como único Señor y Dios, el Verbo de Dios hecho carne, Hijo único que ha derramado su Sangre por nosotros, te invocamos Jesús, te pedimos que nos protejas a todos los aquí presentes, que no permitas ninguna perturbación, ninguna atadura, ningún ataque.

María nuestra buena Madre, Reina de los Ángeles, envía tus Ángeles a protegernos.

Señor Jesús protégenos: ármanos con tu armadura, el casco con la Salvación que nos has concedido, la armadura de la justicia, de TU Justicia, el ceñidor que es tu Verdad, la que aceptamos con el corazón, el escudo de la FE que es el don tuyo para nosotros. Las sandalias de nuestra responzabilización y la entrega por la proclamación de la Buena Nueva de la paz y la espada del Espíritu que es la Palabra de Dios.

Señor Jesús protégenos, ármanos, confiamos en tu Victoria sobre el príncipe de este mundo, y hacemos nuestra esa victoria tuya, y la reclamamos ahora para todos. Confiamos que el príncipe de este mundo ha sido echado ya fuera, y como hijos en la casa de su Padre, con plena seguridad y confianza, no permitiremos ninguna perturbación, la rechazaremos en el Nombre del Señor Jesús. Amén.

Reina del Cielo y Soberana Señora de los Ángeles, que has recibido el poder y la misión de aplastar la cabeza de Satán, envíanos, te suplicamos, tus Santas Legiones de Ángeles, a fin de que bajo tus órdenes, persigan al enemigo que nos cerca, rechacen sus ataques tenebrosos y lo precipiten en el abismo. Amén.

LLÁMAME Y TE RESPONDERÉ (Jer 33,3).

ORACIÓN EFICAZ PARA CEGAR A SATANÁS:

Señor: Que nuestros pies vayan juntos,
Que nuestras manos recojan unidas,
Que nuestros corazones latan al unísono,
Que nuestro interior sienta lo mismo,
Que el pensamiento de nuestras mentes sea uno,
Que nuestros oídos escuchen juntos el silencio,
Que nuestras miradas se compenetren profundamente fundiéndose la una con la otra; y que nuestros labios supliquen juntos al Eterno Padre para alcanzar misericordia. Amén.

Enviado por: Luis Manuel.