Invoca a la Virgen María cuando estés triste, afligido y sin fuerzas

Invoca Virgen María cuando estés triste, afligido y sin fuerzas

Invoca a la Virgen María cuando estés triste, afligido y sin fuerzas.

Te debates en la miseria del pecado? Invoca a la excelsa María y dile:

¡Ave María!

Que quiere decir:

¡Te saludo con profundo respeto a Ti que eres sin pecado ni desgracia!

Ella te librará de la desgracia de tus pecados.

¿Te envuelven las tinieblas de la ignorancia o del error? Recurre a María y dile:

¡Ave María! Es decir:

Iluminada con los rayos del Sol de justicia. Ella te comunicará sus luces.

¿Caminas extraviado, fuera de la senda del Cielo? Invoca a María, que quiere decir:

Estrella del mar y Estrella polar, que guía nuestro peregrinar por este mundo.

Ella te conducirá al puerto de salvación.

¿Estás afligido? Acude a María, que quiere decir «mar amargo», pues fue llena de amarguras en este mundo, y actualmente en el Cielo se ha convertido en mar de purísimas dulzuras.

Ella convertirá tu tristeza en gozo y tus aflicciones en consuelo.

¿Has perdido la gracia? Honra la abundancia de gracias de que Dios llenó a la Santísima Virgen y dile:

«Llena de gracia y de todos los dones del Espíritu Santo». Ella te dará sus gracias.

¿Te sientes solo y abandonado de Dios? Dirígete a María y dile:

«El Señor es contigo más noble y está más íntimamente que en los justos y los santos, porque eres con Él una misma cosa, pues siendo Él tu Hijo, su carne es carne tuya.

Y dado que eres su Madre, estás con el Señor y en semejanza perfecta y mutua caridad».

Dile finalmente:

«Toda la Santísima Trinidad está contigo, pues eres su precioso Templo».

Ella te colocará bajo la protección y salvaguardia del Señor.

¿Estás hambriento del pan de la gracia y del pan de la vida? Acércate a quien llevó el pan vivo descendido del Cielo. Dile:

«Bendito es el fruto de tu vientre, el que concebiste sin detrimento de tu virginidad, que llevaste sin trabajo y diste a luz sin dolor.

Bendito Jesús, que rescató al mundo esclavizado, curó al mundo enfermo, resucitó al hombre muerto, hizo volver al hombre desterrado, justificó al hombre criminal y salvó al hombre condenado.»

Ciertamente tu alma será saciada del pan de la gracia en esta vida y de la vida eterna en la otra.

SAN LOUIS-MARIE GRIGNION DE MONTFORT <>

El secreto admirable del Santo Rosario. (N°57)

Enviado por: Paola Posada.