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SALMO 112
¡Aleluya! ¡Alabado sea el Señor!
Dichoso el que teme al Señor,
el que halla gran deleite en sus mandamientos.
La descendencia de los justos será bendecida.
En su casa habrá abundantes riquezas,
y para siempre permanecerá su justicia.
Para los justos la luz brilla en las tinieblas.
¡Dios es clemente, compasivo y justo!
Bien le va al que presta con generosidad,
y maneja sus negocios con justicia.
EL justo será siempre recordado;
ciertamente nunca fracasará.
No temerá recibir malas noticias;
su corazón estará firme, confiado del Señor.
Su corazón estará seguro, no tendrá temor,
y al final vera derrotados a sus adversarios.
Reparte sus bienes entre los pobres;
su justicia permanece para siempre;
su poder será gloriosamente exaltado.
El malvado vera esto, y se irritara;
rechinando los dientes se irá desvaneciendo.
¡La ambición de los impíos será destruida!

Enviado por: HEIDY ALEXANDRA GIRALDO TABORDA