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La mentira simplemente no es conveniente para los que están en posición de autoridad.
Proverbios 17:7 dice: "No conviene al necio la altilocuencia; ¡Cuánto menos al príncipe el labio mentiroso!".
Cuando este texto nos habla de un príncipe, está refiriéndose a alguien con autoridad.
Pero no olvide que los creyentes somos, en un sentido espiritual, reyes y sacerdotes de Dios nuestro Padre.
Si la mentira no es conveniente para un príncipe terrenal, cuánto menos para un rey y sacerdote espiritual, como somos los creyentes.
Esas son las principales actitudes hacia la mentira que un creyente debe formar en su vida.
La mentira es en extremo peligrosa.
Note a lo que puede conducir.
Lleva a profunda aflicción a los que son víctimas.
Proverbios 26:28 dice: "La lengua falsa atormenta al que ha lastimado, y la boca lisonjera hace resbalar"
Es probable que Usted haya probado ya el trago amargo de alguna mentira dicha por alguien en su contra.
La tendencia natural es a buscar al que propagó la mentira para darle su merecido, o hacer algo para que a todos les conste que lo que se dijo es mentira.
Pero no ceda a este impulso.
Lo único que logrará es hacer más grande la herida.
Lo mejor es dejar la situación en las manos del Señor.
Deje que él pelee por Usted.
Deje que él se encargue de lavar su nombre de la mancha causada por la mentira.
Así es, la mentira conduce a la aflicción a sus víctimas.
La mentira también conduce a una multiplicación de mentira.
El que miente una vez debe necesariamente mentir otra vez para cubrir la primera mentira. De esta manera se produce una multiplicación de mentira.
Esto sin contar con que el mentiroso es como un imán para atraer a la mentira.
Proverbios 17:4 dice: "El malo está atento al labio inicuo; y el mentiroso escucha la lengua detractora"
La mentira también conduce a ofensas mucho más graves. Oseas 4:2 dice:
"Perjurar, mentir, matar, hurtar y adulterar prevalecen, y homicidio tras homicidio se suceden"
La mentira es solo un comienzo de una larga cadena de males que pueden llegar inclusive al asesinato.
También la mentira puede producir un éxito pasajero, el cual es solo presagio del desastre inminente.
Proverbios 21:6 dice:
"Amontonar tesoros con lengua mentirosa es aliento fugaz de aquellos que buscan la muerte"
El mentiroso se contenta por el aparente éxito de su mentira.
Lo que no se da cuenta es que a la vuelta de la esquina está el precipicio donde irán a parar sus huesos cuando caiga en él.
La mentira nunca trae beneficio duradero.
La mentira también conduce a la exclusión del cielo.
Los mentirosos no tendrán parte en el cielo.
Apocalipsis 21:27 dice:
"No entrará en ella ninguna cosa inmunda, o que hace abominación y mentira, sino solamente los que están inscritos en el libro de la vida del Cordero."
En concordancia con esto, la Biblia muestra que la mentira conduce al lago de fuego.
Apocalipsis 21:8 dice: "Pero los cobardes e incrédulos, los abominables y homicidas, los fornicarios y hechiceros, los idólatras y todos los mentirosos tendrán su parte en el lago que arde con fuego y azufre, que es la muerte segunda."
Es el castigo final de Dios a los mentirosos.
Salmo 5:6 dice: "Destruirás a los que hablan mentira; al hombre sanguinario y engañador abominará Jehová."
Una vez que hemos visto todo esto que declara la Biblia acerca de la mentira, es obvio que debemos hacer lo que sea necesario para librarnos de la mentira.
La sugerencia es reconocer que la mentira es pecado.
Si desea librase de la mentira, mírela como Dios la ve, como un pecado, mas no como una debilidad o una mala costumbre, o como una exageración, o algo parecido.
Una vez que ha reconocido la mentira como pecado, es necesario que lo confiese a Dios como tal.
Hable con Dios y dígale: Soy mentiroso.
Dije esto o aquello, o hice esto o aquello.
No se justifique.
Cada vez que mienta, vaya a la presencia de Dios para confesarla.
En algún momento conseguirá pensar antes de mentir, para evitar la mentira.
Después debe comprometerse delante de Dios a no mentir aunque ponga en riesgo su vida.
Odie la mentira y resista mentir a cualquier precio. Además debe orar a Dios para que le libre de la mentira.
Así como David quien pedía a Dios que le libre de entrar en el camino de mentira y también pedía a Dios que ponga guarda a sus labios para que jamás salga de su boca una mentira.
Cada día debería adoptar la costumbre de rogar a Dios en oración que la mentira esté lejos de su vida.
Si a pesar de todo, cae en la mentira, no piense que todo ha terminado o que no puede luchar contra la mentira.
Quebrántese delante de Dios en oración y confiese su pecado y deje que Dios le levante para volver a caminar en la verdad.
No olvide que otra característica de la vida auténticamente cristiana es la ausencia de la mentira.

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